Siguiendo el Hilo. La Tradición Textil en Galicia

La exposición supone un rercorrido histórico (partiendo del siglo XVIII) a través de la tradición téxtil en Galicia, destacando la importancia tenida en el pasado por el cultivo del lino y la incidencia de tejidos y lienzos en la vida de los grupos domésticos campesinos.

Se articula en dos registros, uno (superior) histórico, que discurre en paralelo a las piezas (en la parte inferior), las cuales constituyen el soporte museográfico del trabajo téxtil.

A su vez se pueden diferenciar 4 ámbitos dentro del propio discurso:

  •  La importancia del cultivo del lino en Galicia. En la primera mitad del siglo XVIII hay una producción mayoritariamente rural y doméstica de lienzos “ordinarios”. Este cultivo disminuye a partir del año 1760 como consecuencia de la entrada del lino Báltico. Con esta importación tiene lugar la aparición de un sector de comerciantes que van a controlar esa entrada, se incorporan al sector más gente y grupos sociales diversos. Sin embargo no se consigue dar el paso cara a la industrialización. Hay un estancamiento técnico que limita la produción, y las necesidades de compatibilizar agricultura y fabricación de tejidos persiste. La industria avanza fuera de Galicia, y no con el lino sino con el algodón, los tejidos ingleses o catalanes, más baratos, desplazan al producto gallego.
  • El “no trabajo feminino”. La roca y el huso en contraposición a la rueda de hilar nos sumerge en el trabajo de género. Si en el proceso del lino hay algunas tareas que son compartidas por hombres y mujeres, la mayoría son exclusivamente femeninas y de ellas el hilado es la tarea propia de mujeres. La escasa valoración social del hilado está intimamente ligada a su consideración como tarea apropiada a las habilidades y aptitudes propias del carácter femenino. Hilar con roca y huso era parte de los saberes que tenía toda mujer por el hecho de serlo; la rueda de hilar por su parte esixía una formación específica y una dedicación en exclusividad. Era preciso que las mujeres hilaran sin dejar por eso de lado el resto de las labores. En la geografía gallega abundan las rocas y husos pero no así las ruedas de hilar.
  • La vuelta a la tradición téxtil: A mediados del siglo XX Galicia vuelve sobre su tradición téxtil pero al margen del cultivo del lino y de produción de tejidos. Los conocimientos y destrezas de la mujer, adaptados en el siglo XX a la labor de costurera, son aprovechados por grupos empresariales que aprovechan las redes de subcontratación formadas por cooperativas, talleres y el trabajo informal de mujeres que van a domicilio. Actualmente el sector textil gallego ocupa el 3er lugar entre todas las CCAA.
  • Identidad/Folklorización: Por último y teniendo en cuenta los valores visuales de la indumentaria, el papel destacado como imagen de la cultura a la que pertenece una vestimenta, y el papel desempeñado por el traje en la fiesta y en la danza como signo visible de las identidades, se acaba el rercorrido con una pequeña selección de trajes pertenecientes al cuerpo de baile Cantigas e Agarimos de Santiago de Compostela.
  • La industria téxtil se convierte en símbolo de la Galicia moderna. Galicia, además de ser sede de la primera empresa del ramo, lo es de un grupo de prestigiosas firmas de moda entre las que se encuentran Adolfo Domínguez, Caramelo o Roberto Verino. En este grupo fue pionera la estrategia de mercadotecnia de Adolfo Domínguez iniciada en 1979 con la campaña  “La arruga es bella”, reconocida como una de las mejores campañas publicitarias de la España contemporánea y que fue el arranque de la denominada “moda gallega”. Con ella se abrió el camino para la recuperación del lino y para una nueva concepcción de la industria que ponía la moda al alcance de nuevos sectores de la población.